viernes, 9 de mayo de 2008

Me encanta su vino, me llevaría 3 botellas, pero no puedo meterlo en el avión….

En un esfuerzo por compensar las pérdidas en ventas que implica la regulación de entradas de líquidos en los aviones, hay bodegas que incentivan el que las botellas se facturen junto al equipaje.

Kate Levin comenta en un artículo publicado recientemente en winebusiness algunas tendencias al respecto.

Fue en Septiembre de 2006 cuando la nueva regulación de líquidos entro en efecto. Desde ese momento, los aeropuertos se han convertido en un lugar menos agradable: las colas se alargan, las esperas son de más tiempo, las bolsitas de plástico se han hecho un sitio en todas las maletas.

Hay bolsas ingeniosas como Bottlewise que han aparecido para ayudar al viajero. Uno de los inconvenientes de este tipo de bolsas es que se deben llevar en el viaje, es decir, si se visita una bodega sin haber estado planificado, lo más probable es que no se lleve la bolsa consigo.

Una recomendación a las bodegas es tener un stock de este tipo de bolsas para dar siempre la opción a los visitantes…

Existen otras opciones para facilitar el transporte y su inclusión dentro de las maletas. ¿Qué quiere el viajero? En primer lugar llevarse unas botellas sin problema en el aeropuerto. Si la opción es incluir las botellas en la maleta, el contenedor de la misma no puede ser de gran tamaño, pues si fuera así el espacio en la maleta se reduciría (ésta suele ser la primera razón por la que llevar botellas en la maleta no es una opción). Pero el envase también debe dar la garantía al viajero de que la botella no se romperá y su contenido se desparramará en el interior: su calidad debe ser alta. Esto combina con el tercer elemento importante: el coste: si el mismo es muy alto lo más posible es que reconsideremos la compra.

¿Cómo combinar con éxito todas estos elementos? No es fácil, pero hay proveedores que ofrecen materiales que puntúan de forma adecuada en todos los criterios. Lo importante es que la bodega tenga opciones que dar al viajero, y que éstas se encuentren a la vista y con un buen merchandising para que el viajero se fije y el miedo al transporte desaparezca.

Si esta opción no convence, queda siempre la posibilidad de pedir que nos hagan un envío a casa. El problema en este caso suele estar en que el encargo mínimo tiene que ser de una número de botellas suficientes para que compense, pero es también una buena solución para matar el gusanillo de comprar vino en la bodega sin preocuparse del transporte. Son muchas las bodegas que estarán encantadas en dar este servicio, a pesar de que en ocasiones suponga un cierto engorro por la preparación de pedidos pequeños…. Pero el cliente manda, ¡y la atención al cliente debe primar ante todo!

3 comentarios:

Alicia Estrada dijo...

Una solución que se puede tener también en cuenta es facturar el vino en una caja protegida, marcada como FRÁGIL y hacerlo como "Equipaje especial".

He usado este sistema un par de veces que no tenía que facturar equipaje por lo que tampoco he tenido que pagar nada por las botellas. Es un poco latoso tener que llegar antes al aeropuerto para hacer los trámites, pero tampoco es complicado.

En destino tuve que recoger mis botellas conjuntamente con un par de propietarios de perros en una ocasión y otra con surferos que recogían sus tablas.

Saludos,

Alicia.

Javier Rivera dijo...

Si claro, siempre existen opciones caseras, y a veces son de las mejores.
A mí este verano me cascaron mi tabla de surf por confiar en la protección estandar de la funda 'de viaje'...

También depende de la compañía aérea. Algunas cobran extra por facturación especial.

En cualquier caso... visitar bodegas cuando se viaja siempre merece la pena.

Saludos.

Anónimo dijo...

HABLANDO DE VINO . EL PASADO DIA 25 SE CELEBRO EN EL MUSEO WURTH DE LA RIOJA UN ESPECTACULO INEDITO SOBRE EL VINO TITULADO MATSURI BUDOOSHU

MATSURI BUDOOSHU significa fiesta del vino y es el primer libro que existe en el mundo sobre el vino escrito en haikus con trazos haiga lo que le confiere sin duda el carácter artístico que al haiku por si solo no posee . Respetan por tanto la cultura oriental ; incluye la vendimia , el reposo, leyendas, medicina , koan y así hasta ocho capítulos distribuidos en 88 haikus –poemas cortos japoneses y otros tantos haigas.
La originalidad de los haigas es que están confeccionados con tinta de vino.

Para su presentación se ha escogido la formula del teatro japonés solo que en esta ocasión el autor lo ha occidentalizado par el espectador ya que el teatro clásico - teatro No- no es comprendido por una gran parte de espectadores occidentales .

EL SUEÑO DE SHIDURI es el espectáculo que el autor del libro Pablo Pereda ha preparado para la ocasión , un espectáculo cuyo decorado ha sido confeccionado al estilo Shodo utilizando pintura cuyo componente básico ha sido el vino. Los decorados también se han confeccionado con pintura y vino.

Un espectáculo en el que se celebrara el ritual del Khodo - aromas de incienso con maderas de mas de 300 años de antigüedad y que también por primera vez hermanará el aroma oriental con el gusto del vino de Rioja.

El espectador podrá contemplar algo hermoso y para ello el autor ha contado con la actriz Irune Manzano ,Francisco Royo y el grupo Wa Rei Ryu compuesto por 15 personas que siguen la Escuela de Kenjutsu – katana japonesa- del celebre Miyamoto Musashi. Este grupo es sin duda uno de los mejores exponentes de este Arte a nivel internacional .

Un espectáculo para los sentidos que deparara muchas sorpresas .Un espectáculo que tiene carácter gratuito y que supone por sus contenidos una autentica primicia mundial con un protagonista : El vino de Rioja .