martes, 3 de abril de 2012

Formación en Enoturismo

Ante la noticia del acuerdo firmado hoy entre la Denominación de Origen Ribera del Duero y la Universidad de Burgos para impartir un Master con temática de enoturismo no podemos más que ponernos contentos.

Es evidente que la formación es necesaria para realizar cualquier empleo, y el de Enoturismo no puede ser menos. Quien haya viajado un poco y haya visitado bodegas, se da cuenta de forma muy rápida donde hay gente con ganas y que sabe algo de vino o gente que parece que está pasando el rato en vez de hacer pasar a la gente un buen momento. Creo que no hay nada como usar ejemplos para reforzar la idea de la importancia de tener a alguien preparado haciendo su trabajo.

Mi experiencia personal más lamentable no ha sido por fortuna en España, sino en Francia, muy cerca de la respetada y célebre zona de Saint Emilion. Dormimos en un hotel-bodega, muy bonito si bien un poco descuidado, en especial en el trato… pero el lugar aguantaba todo de lo magnífico que era. Cenamos allí, una cena estupenda si bien el vino era de la bodega y dejaba bastante que desear (era eso o pagar una cifra desmesurada por vinos de otras bodegas). Hasta todo bien, no par aun diez, pero para nota alta… ¿Qué ocurrió al día siguiente? Apareció un chico de nacionalidad china, muy simpático. Mi mujer es francesa y yo hablo y entiendo lo suficiente para hacer preguntas sobre elaboración o sobre el viñedo. El chico hablaba bien francés, tal vez un poco rápido. Nos dirigió hacia la bodega a toda velocidad, cerró la puerta y a eso le siguieron treinta minutos horribles de disparates uno tras otro. El chico resultó trabajar allí en el departamento de exportación. La bodega, que no destaca por los méritos de sus vinos debe buscar salida comercial en China, un mercado donde el nombre de Burdeos , y más aún Saint Emilion vende. El chico en cuestión llevaba poco tiempo allí, y lo cierto es que o nadie le había explicado sobre elaboración de vino, o se lo habían explicado muy mal, o él no había entendido nada. Sea como fuere, mi mujer decidió desconectar y se dedicó a observar detalles de la bodega. Yo le miraba sin dar crédito y se me escapó alguna carcajada. Al acabar el recital nos hizo una sesión de cata más lamentable aún que las explicaciones y luego, todo orgulloso, nos llevó a una tiendecita y nos preguntó que de cuál nos llevábamos… No sólo no compramos vino de allí, tampoco lo hemos recomendado, sino que quedamos tan sorprendidos que nos decidimos a escribir al propietario aconsejando que formaran más a la gente que mostraba la bodega (todo con muy buenas palabras). Se disculpó de mal grado (sabedor de que el personaje no debía saber nada de vino) y su respuesta fue todo un ejemplo de ineptitud en las relaciones públicas. No perderán un cliente porque nunca lo ganaron.


En ocasiones no es fácil contar una historia de vino, pero en otras sí lo es. Una bodega suele tener una historia de años, de una familia y mucho sudor para sacar aquello adelante. Una historia sobre porqué se planta una variedad y no otra, sobre porqué se eligió un nombre y un diseño para la etiqueta. Los detalles y las historias sobre las cosas nos gustan como consumidores, y contarlas demuestran respeto por quien se traslada kilómetros para arribar a nuestra puerta. La formación garantiza que las historias se puedan contar de forma adecuada, que se expliquen las cosas con sentido didáctico y sin esnobismo, y sobre todo, especialmente, que no se digan tonterías!

3 comentarios:

Turismo en Girona dijo...

Artículo muy interesante, parece ser que el enoturismo en Girona también está muy extendido.

Energia Solar dijo...

Siempre es bueno tener un poco de información sobre estos temas. Me ha gustado mucho el artículo.

Mario dijo...

Me ha parecido muy interesante tu artículo, y aprovecho para recomendarte los vinos de la DO Valencia.