jueves, 26 de julio de 2012

Enoturismo en Ribera del Duero... ¿Con niños?


Tal vez hayas tenido esta discusión. ¿Se puede hacer enoturismo con niños? Yo la he tenido a menudo pues son 2 las cuestiones que confluyen en mi caso particular: por un lado tener 2 niños pequeños y, por otro, ser responsable de un negocio de promoción de enoturismo. 

Familiares y amigos me hacen con ocasión esa pregunta y, cuando convencido respondo de forma afirmativa, me responden que por qué entonces no visito bodegas a menudo con los niños… Suelo responder de forma habitual que si bien me encanta visitar bodegas, no deja de ser mi trabajo…¿es que tú llevas a tus niños a la oficina o a la tienda?

La pregunta sobre la afinidad entre enoturismo y niños es sin embargo un poco un desafío para un profesional del sector. Es seguro que habría aún muchas cosas por mejorar, y de esas hablaré en un momento, pero la conclusión o respuesta a la pregunta a de ser, sin duda, afirmativa. Paso en un momento a contar mi propia experiencia y desde aquí, cada cuál que saque conclusiones.

Empecemos sin embargo por las cosas a mejorar. Pondré unas cuentas ideas que son, desde mi punto de vista, de muy sencilla implantación:
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      A los niños les encanta pintar. ¿Por qué hay tantos restaurantes que no disponen de unas pinturas y unas hojas en blanco para que los niños se entretengan (si son con unas uvas o temas de las labores del campo, mejor) y evitar así la tentación de levantarse, alborotar y molestar.
-          Es muy fácil incluir en cualquier espacio un rincón para niños pequeños… y la inversión es mínima. 6 sillas de niño, 2 mesitas de colores, 10 libros, pinturas y 4 juguetes convierten un rincón de cualquier bodega en un espacio infantil donde los niños se entretienen mientras los padres, a 10 metros, catan un vino. 
-          No estaría mal poner unos columpios en algunas bodegas muy visitadas… servirían de recompensa para el tiempo pasado. Lo mismo se puede decir de una piruleta o un par de caramelos.

Tal vez hay gente que piensa que esto va en detrimento de la imagen de la bodega, etc. Bueno, se pueden pensar las cosas de formas muy diferentes. Las cosas hechas con gusto y sentido común no deberían nunca ir en detrimento de la imagen.

Dicho lo malo, vaya todo lo bueno, que hay mucho.

Salimos de Madrid con idea de visitar Ribera del Duero y posteriormente Rioja.  Visitamos primeramente Aranda. Para niños, lo más recomendable es un paseo al lado del Duero y luego dejarles corretear un poco por la Plaza Mayor. Tras estar en Aranda hicimos una visita express en bodegas Portia tras lo que comimos en la propia bodega. La visita Express es una buena opción pues no dura mucho y los niños se quedan sorprendidos de la dimensión del lugar y al ver tantas barricas. Les encantó el color rojo que marca el nivel del suelo… y comer mirando a las barricas hizo que preguntaran muchas cosas sobre porqué el vino se guarda, etc.

Tras esta visita nos fuimos a Peñafiel y allí, como no, se inicia todo lo que tiene que ver con las historias de castillos, caballeros, monstruos y princesas. Subiendo al Castillo en coche podréis ver un espectacular juego infantil que es, de hecho replica en miniatura del propio castillo. Los niños se lo pasaron de miedo allí. Luego subimos al castillo pero decidí no entrar en el museo para no agotarles demasiado. Creo que lo mejor para hacer en el Museo de Peñafiel para un niño es oler los frascos de esencias, pero como digo decidimos no ir y reservamos fuerzas para ver bodegas Protos. La visita puede resultar un poco larga, pero lo cierto es que los niños se pueden pasar todo el rato imaginando qué tipo de máquina, o gusano gigante ha hecho todos los túneles por los que se pasan. También se peguntan cómo han podido entrar allí tantas barricas, o las máquinas que hay.

Tras esta visita nos fuimos al hotel en Peñafiel a reponer fuerzas para el día siguiente. El balance fue muy positivo, y ayudó mucho haberles llevado unos guerreros con los que pudieron jugar pensando en el castillo.  Esos guerreros les sirvieron también para no aburrirse el día siguiente.
Salimos no muy pronto tras un buen desayuno y nos fuimos directamente a Rioja y nos quedamos en Laguardia. .. Contaré esta parte del viaje en un próximo post.

1 comentario:

Bodegas Portia dijo...

Muchas gracias por tus comentarios, Luis. En nuestro caso estamos encantados de recibir a las familias completas, incluso con los más pequeños. Tras un año y medio abiertos al público la realidad es que los niños no suelen ser demasiado molestos y simplemente con la espectacularidad de la iluminación o los grandes portones automáticos suelen quedar encantados. Cuanto antes aprendan sobre nuestra milenaria cultura del vino, mucho mejor. Saludos y enhorabuena por el blog.